Marco Rubio, de origen cubano y primer hispano nominado como secretario de Estado de Estados Unidos, promete reorientar la atención de Washington hacia América Latina bajo un segundo mandato de Donald Trump, en un momento crítico marcado por la cuestión migratoria y las inversiones chinas en la región.
La gran promesa de campaña del presidente electo es llevar a cabo la mayor deportación de la historia del país, lo que anticipa que «Latinoamérica tendrá el papel más central en la política exterior de Estados Unidos de los últimos 30 años», sostiene Brian Winter, experto de la organización Americas Society.Al frente de la diplomacia estadounidense, Rubio «aportará una enorme atención hacia una región que en muchas ocasiones Estados Unidos ha pasado por alto», agrega Henry Ziemer, del centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
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